Comienzo de año, época de chequeos

Conocé cuáles son los principales estudios cardiovasculares que debés hacerte al inicio de un nuevo año según tu edad. Es una buena forma de prevenir enfermedades y saber el estado de nuestro cuerpo.

El inicio de año escolar suele ser una época de consultas y análisis médicos de pacientes de todas las edades. El chequeo preventivo es un examen de salud que permite detectar precozmente patologías o factores de riesgo cardiovasculares.
Es importante destacar que según el grupo etario, son diferentes las consultas que deben realizarse. Para un niño o niña el correspondiente examen físico, realizado por su pediatra de cabecera, que es quien conoce el historial clínico del niño y su familia, sería suficiente para dar el apto físico escolar y/o deportivo. De hallar alguna anomalía, recién ahí correspondería realizar estudios complementarios. En lo que hace referencia a adolescentes y jóvenes menores de 35 años, deben realizarse al menos un examen cardiovascular cada 3 a 5 años; y al examen físico y meticuloso interrogatorio (dirigido a antecedentes del paciente y familiares), se recomienda realizar un electrocardiograma de reposo. Y si el paciente es deportista, es aconsejable una ergometría y un ecocardiograma doppler color. Al igual que lo mencionado previamente, de haber algún hallazgo patológico, se puede complementar con otros estudios o interconsultar con diferentes especialistas.
A partir de los 35 años, la recomendación es el chequeo cardiológico anual. Si bien es una edad donde la mayoría de la gente está activa, es también una etapa de detección de inicio de factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión arterial, dislipemias, sobrepeso, estrés o sedentarismo. El electrocardiograma basal y examen físico, siempre son el puntapié de la evaluación cardiovascular, pero es importante tener presente que a partir de esta edad el complemento con el electrocardiograma de esfuerzo y la rutina de laboratorio, son importantes, ya que con el primero se evalúa la respuesta de esfuerzo, aparición de cambios en el trazado del electro que hagan sospechar de cardiopatía coronaria, arritmias o, incluso, hipertensión arterial. Por otro lado, el ecocardiograma doppler color da un parámetro estructural del corazón, y una idea básica de su tamaño, capacidad de contracción y funcionamiento de las válvulas cardiacas. En conclusión, es bueno arrancar el año con un chequeo básico acorde a nuestra edad y factores de riesgo cardiovasculares. Si bien no se puede prevenir el 100%, sí se puede prevenir un amplio porcentaje de la enfermedad cardiaca y sus factores de riesgo. Es posible hacer un gran trabajo desde la prevención cardiovascular, pero mucho depende del paciente y la difusión que hagamos para promoverla.
Y vos, ¿ya hiciste tus chequeos?